
Nos conocimos hace casi diez años, cuando una voz al teléfono me pidió un cuento para una antología. Cruzando una calle lluviosa de Madrid imaginamos "Por favor, sea breve", para ellos escribí "Las otras vidas", un libro del que aún me siento satifecha. Fuimos compañeros de viaje en los caminos de la promoción de los libros, donde Juan y Encarni son más profesionales que gran parte de los grandes grupos, con ellos conocí autores que visitaron nuestro taller y también algunos autores nuestros editaron con ellos. En Buenos Aires, Juan pasó algún día en casa de mi padre, y eso lo une a mi memoria, me presentó y le presenté escritores entre los que me enorgullezco de tener varios amigos. Vi nacer a Fernandito, y lo veo crecer siempre con asombro. Los veo, con idéntico entusiasmo, arriesgar con los pequeños y atreverse con los grandes, crecer como la espuma, valga la redundancia, ser cada día más. Acordamos, muchas veces acordamos, y otras disentimos, sin que el debate quebrara nada, cenamos juntos y juntos desayunamos en los caminos del entusiasmo por los libros. Sé que para ellos, como para mi, la literatura es una forma de vida. Si alguna vez alguien me hubiera sugerido que sueñe con un posible editorial, este sería un sueño cumplido. Y, además, se dedica al cuento.
Hoy suspendemos las clases del taller para festejar con ellos, de paso os sugerimos que leáis esta entrevista en la que Juan Casamayor resume estos diez años de experiencia.
La cita: Casa de América, a las 20 hs.
http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/1016/Juan_Casamayor