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12.9.09

Hipólito Navarro y no todos los efectos de la crisis son negativos

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Últimamente, a mis amigos les gusta el repentismo. Así, de repente, anoche, cuando cenaba en un restaurante japonés, sonó mi móvil: era Hipólito Navarro quien, entre los gritos del restauran, me decía "estoy en Madrid, subiendo por Gran Vía, ¿nos vemos? ¿cómo hago para llegar?" Nos encontramos, pues, como corresponde, bajo el Oso y el Madroño, y en un bar, entre muchas otras cosas (Poli y yo solemos tener una conversación en catarata), me contó que está volviendo a escribir. ¿Cómo es eso? Y sí, me dijo, con la crisis salen menos "bolos" y empiezo a tener más tiempo libre. Los que admiramos a Poli como cuentista ya estábamos acostumbrados a su "preferiría no hacerlo", tan de Bartleby, pero a la vez descorazonador. Y pienso que no todo es malo en las crisis, tal vez esta obligada quietud ocasionada por el recorte de presupuestos nos regale, a los que nos dedicamos a este "oficio", ese don tan preciado como necesario: el tiempo.



2.9.09

Mario Merlino y los talleres de escritura creativa

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Ha muerto Mario Merlino. Lo conocí cuando llegué. Como yo, estaba en Madrid a causa de la violencia del golpe militar en Argentina, como yo, era filólogo y, como yo, por fin, comenzaba a impartir talleres de escritura creativa. Fue a finales de los setenta, comienzos de los ochenta, cuando enseñar a escribir parecía un absurdo, cuando la mayoría de los escritores ironizaba sobre nuestro oficio y desconfiaba de algo que no fuera la musa. Nosotros no pensábamos así, y peleamos por nuestra idea, la llevamos adelante a veces con muchas dificultades. Con él me hice cargo de los primeros talleres de escritura que se dictaron, ya en los 80, en el Círculo de Bellas Artes y que, durante muchos años, impartimos juntos. Era un trabajo creativo, agradable y fácil puesto que llegábamos a acuerdos rápidos. También compartimos cursos en la Librería Mujeres de Madrid. Luego, el tiempo nos fue separando, yo seguí profundizando en la enseñanza, Mario se dedicó a la traducción y comenzó a publicar poesía, a organizar performances, se abrió a otros proyectos. Hoy supe que había muerto y, en la página que le dedica El País, no se menciona su actividad como profesor de talleres, como creador de una actividad que luego, con el tiempo, llegó a tener la difusión enorme que ahora tiene. Creo que es de justicia se lo recuerde como pionero. Se llame como se llame al oficio de enseñar a escribir, se organice en escuelas, talleres o grupos, en la universidad o fuera de ella, sin duda Mario Merlino estuvo en su origen y creó un espacio que entonces no existía en España.