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5.11.10

Releer a Cortázar: "La noche boca arriba"

A los cuentos de Cortázar no les pasa el tiempo y despiertan tal entusiasmo algún lector ha pintado su nombre en la pared. "La noche boca arriba" (incluido en el volumen Final de juego, 1956) es quizá uno de sus relatos más recordados. Léelo con nosotros y déjanos tu opinión. Aquí te dejamos el cuento.

21 comentarios:

María Obligado dijo...

"La noche boca arriba" es uno de los cuentos de Cortàzar (junto con "La isla a mediodìa") en que èl trabaja inspirado o respondiendo a "El Sur" de Borges...Son cuentos donde el sentimiento del personaje (el deseo en El Sur, el miedo en " La noche...) crean una realidad paralela, màs real que la verdadera realidad...Cortàzar interpretò el cuento de Borges, que es anterior, con dos o tres cuentos de temàtica similar, pero tono propio, claro.
En èste, incluso, repite el tema del enfermo que delira una realidad, y la realidad delirada que se vuelve real.
Años despuès, con "Lost", toavìa ese tipo de recurso causa asombro en los lectores...!!!!

Ludo dijo...

Resulta sorprendente, envidiable y, por qué, humillante descubrir como un verdadero escritor puede coger una idea que a cualquiera se le podría ocurrir para convertirla en, ¿cómo decirlo?, una idea total. Después de este cuento es difícil pensar en una variación de la idea original que esté a su altura.

Dicho de otro modo, ¡qué cabrón, oigan, qué cabrón!

Clara Obligado dijo...

Es cierto, Ludo, tanto Borges como Cortázar clausuran de alguna manera ciertas maneras de escribir porque tenemos la sensación de que han llevado al relato a un límite que es difícil superar. Pero disfrutemos los textos como lectores, que tampoco está mal...

Nuria Sierra dijo...

Yo llevo toda la semana sobrecogida. La noche...se me ha metido en la sesera y no hago más que darle vueltas. La sobrecogedora manera de mezclar las dos realidades me ha dejado de estuco!! Y sí, es cierto que es la cima de un tema que sigue de moda, pero precisamente da gusto leerlo para darse cuenta que los clásicos nunca mueren.

carmen peire dijo...

Y al final de todo, queda la historia de Chuang Tzú que, al despertar, no sabía si él había soñado que era una mariposa, o si la mariposa había soñado ser Chuang Tzú.
¡Cómo atrapa el cuento de Cortázar, te envuelve, te envuelve, tira de ti, de la realidad. No en vano decía que los cuentos, para él eran ensoñaciones, escritos en ese momento. Sus palabras lo dicen mejor que yo: "¿Se sueña despierto al escribir un cuento breve? Los límites del sueño y la vigilia, ya se sabe: basta preguntarle al filósofo chino o a la mariposa". (Del cuento breve y sus alrededores)

Anónimo dijo...

Antaño lectora voraz, desde que soy aprendiz de escribidora he venido observando que no puedo leer. No puedo. Cuanto mejor es lo leído más dolor de estómago me entra, más desasosiego. Un sudor frío perla mi frente y la boca se me queda seca como la suela de un zapato. Entonces me asalta una envidia malsana que no logro dominar a pesar de mi educación en colegio católico. Una de dos, o dejo de leer o dejo de escribir. O mejor, dejo de soñar que escribo y sigo soñando leyendo... Un beso para mi maestra María Obligado de Mar Horno.

Clara Obligado dijo...

Mar, el tuyo es un texto muy paradójico, porque mientras dices que no escribes, escribes un texto precioso sobre la angustia de las influencias.

Anónimo dijo...

Muchas gracias Clara, la verdad es que me encanta escribir, es como una necesidad vital. Pero es que leo, en este caso, "La noche boca arriba" y me quedo sin palabras y sin ideas, me muero de la envidia. Los míos me parecen cuentecillos de andar por casa, mediocrillos textos, copias menorcitas. Estoy a punto a terminar mi taller de microrrelatos pero quizás me atreva con el taller de cuentos. Que no sé vivir sin las palabras, ya ves. Un beso y gracias. Mar Horno

Clara Obligado dijo...

Mar, tú tienes que seguir con el taller, me parece que te vale la pena, yo lo veía obvio. Y sí, pienso que tenemos que ponernos en dos posturas diferentes, cuando leemos, de admiración y aprendizaje; cuando escribimos, de búsqueda personal y -si es posible- de diversión. Nadie hubiera escrito ni una sola línea después de Cervantes si no hubiéramos sabido diferenciar el lector que somos del escritor que queremos ser... En todo caso, la escritura es el ejercicio de una gran modestia. Cuando es seria y auténtica, claro.

María Obligado dijo...

Bueno, Mar, no es para tanto...Es que escribir y leer al mismo tiempo, como me parece que lo planteas tù, es un doble esfuerzo...
Quizàs pueda funcionar el leer cosas muy diferentes de lo que estamos escribiendo...Tambièn se puede ,eventualmente, dejar de leer cuando se està escribiendo... Convertir la envidia en fuerza positiva....U odiar a los que te superan...
De todas maneras, no es la bondad la marca distintiva del escritor. Y tù te arreglas muy bien a la hora de escribir! Marìa

María Obligado dijo...

Bueno, Mar, no es para tanto...Es que escribir y leer al mismo tiempo, como me parece que lo planteas tù, es un doble esfuerzo...
Quizàs pueda funcionar el leer cosas muy diferentes de lo que estamos escribiendo...Tambièn se puede ,eventualmente, dejar de leer cuando se està escribiendo... Convertir la envidia en fuerza positiva....U odiar a los que te superan...
De todas maneras, no es la bondad la marca distintiva del escritor. Y tù te arreglas muy bien a la hora de escribir! Marìa

Clara Obligado dijo...

Es muy buena idea comparar este cuento con "El sur", de Borges, se ve un trabajo de intertexto emocionante, donde Cortázar, preocupado por aprender lo que Borges pueda enseñarle, imprime a la vez un sello absolutamente personal a los temas y métodos planteados por su maestro.

nigella dijo...

¡Umm! Clara que buen consejo. Sí.
Anoche, releí el relato.
Tiene lo que aquí llamamos "duende". He sentido como una revelación que eso es lo que hace especiales algunos relatos.
El duende va más allá de la técnica y de la inspiración. En palabras de Lorca "Para buscar al duende no hay mapa ni ejercicio". (Teoría y juego del duende")
Es un plus de la técnica y la inspiración para el que no hay explicación. Un estado de gracia.
Voy a hacer el ejercicio que nos propones. Y os cuento.

ana pujol dijo...

Inquietante, sorprendente, desasosegante, desconcertante, asombroso, y asi seguiria con una lista interminable de calificativos para un cuento "redondo" de este soberbio escritor

nigella dijo...

Tienes razón, Clara. Es emocionante el modo en que Cortazar aprende del cuento de Borges para escribir un relato que es a la vez el mismo y totalmente otro, incluso más rico diría yo. O no.
No está bien eso de comparar, pero...

Clara Obligado dijo...

Comparemos, comparemos, que de eso se trata el intertexto, justamente...

nigella dijo...

Pues se me hace que en el relato de Cortazar los límites y relaciones entre la realidad del accidentado y el indio están equiparados lo que hace más inquietante el relato.
Además, en "El sur" el tiempo es lineal como el viaje en tren hacia el pasado -el sur-, mientras que en "La noche boca arriba" el tiempo representa un bucle de horror cíclico.
Cortazar agarra el meollo del relato de Borges: "Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones."
Aquí creo se juegan la verosimilitud del relato ambos, pues todos hemos experimentado ese estado de euforia o gracia roto por un accidente imprevisto que puede llevarnos a cruzar la raja entre los mundos gracias a la función del realismo mágico desde la noche de los tiempos.
Borges señala cómo el sabor de las cosas fue atroz para Dalhman. Ese pequeño apunte Cortazar lo convierte en un protagonismo del olfato: (su sueño) estaba lleno de olores y el nunca soñaba olores…
Cortazar se agarra al criollismo de Borges que no narra la muerte del abuelo de Dhalman a manos de los indios; esa elección romántica del protagonista de Borges
no es la elección romántica del mezteca de Cortazar que ve como maravilloso lo que para nosotros es lo real.
Bue...

Clara Obligado dijo...

muy bueno tu análisis, me fijaría también en la coincidencia de los objetos punzantes en ambos textos, en el uso de los colores como motivo de muerte, y creo que entre las dos hemos develado muchos de los puntos en los que ambos cuentos coinciden. Podemos empezar a cantar una oda al intertexto... Un abrazo.

Gustavo A. Ordoño Marín dijo...

A riesgo de resultar barroco y de parecer bobo, por no entender quizás bien lo del intertexto (ojalá tuviera más frescas las clases del taller, cuando acudía) y lo confunda con la intertextualidad (¿no es lo mismo?), y peor aún, resulte blasfemo con nuestros dioses latinoamericanos, el recurso de “la vida es como un sueño” es muy antiguo...
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende...
Del soliloquio de Segismundo, que comparte frío suelo de mazmorra y cadenas con el moteca. No sé si tiene algo que ver, a ver si la maestra Clara me apunta mejor; aunque me gustaría pensar, como orienta su hermana María, que algún guionista de “Lost” se leyó a Cortázar y a Borges...incluso Calderón, porque fui muy fan de la serie, hasta el decepcionante último capítulo. Por otro lado, el cuento de Cortázar es redondo, perfecto, porque lleva a la genialidad ese recurso tan viejo. Saludos;
Gus

Clara Obligado dijo...

...hay pocos y grandes temas, es verdad, y Calderón ya es parte de una cultura. Un abrazo, Gustavo.

Juan Riva dijo...

es un autor que me gusta mucho.