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12.9.09

Hipólito Navarro y no todos los efectos de la crisis son negativos

Últimamente, a mis amigos les gusta el repentismo. Así, de repente, anoche, cuando cenaba en un restaurante japonés, sonó mi móvil: era Hipólito Navarro quien, entre los gritos del restauran, me decía "estoy en Madrid, subiendo por Gran Vía, ¿nos vemos? ¿cómo hago para llegar?" Nos encontramos, pues, como corresponde, bajo el Oso y el Madroño, y en un bar, entre muchas otras cosas (Poli y yo solemos tener una conversación en catarata), me contó que está volviendo a escribir. ¿Cómo es eso? Y sí, me dijo, con la crisis salen menos "bolos" y empiezo a tener más tiempo libre. Los que admiramos a Poli como cuentista ya estábamos acostumbrados a su "preferiría no hacerlo", tan de Bartleby, pero a la vez descorazonador. Y pienso que no todo es malo en las crisis, tal vez esta obligada quietud ocasionada por el recorte de presupuestos nos regale, a los que nos dedicamos a este "oficio", ese don tan preciado como necesario: el tiempo.



18 comentarios:

alicia dijo...

¡Moooola!

Clara dijo...

sin duda, Alicia, y esperemos que sea verdad...

Nuria Sierra dijo...

El inmovilismo que genera el recorte de presupuestos yo lo vivo como una forma de agudizar el ingenio y de crear nuevas formas de comunicación. La gente - sobre todo aquella que no está sufriendo la crisis en primera persona - se pregunta por qué ha ocurrido todo esto y este momento de "me paro y reflexiono" ya significa que algo está cambiando.

Clara dijo...

Si, es verdad. Sin ánimo de ser superficial con respecto a la gente que tiene problemas graves a causa de la crisis, es cierto que a veces ayuda a quitar ruidos de por medio y nos hacer replantear nuestras prioridades...

El Taller dijo...

Claro, además, en tiempos de crisis, lo que más nos sirve es tirar de nuestra creatividad, ¿no? Inventar historias, inventar trabajos... Quien no se las sepa ingeniar va listo.

Pies descalzos y Arena en los bolsillos dijo...

A veces no todo en la crisis que se sufre es malo... hay que mirar el otro lado, en positivo... Al mal tiempo buena cara...

elisabeth bertran dijo...

... Sí, nos obliga a reinventarnos, a replantear tantas cosas que estaban enquistadas,

Clara dijo...

Hola, Elisabeth, veo que has vuelto por aquí, bienvenida. Es cierto, aunque, como es lógico, no nos guste el dolor, sin cierta dosis de sufrimiento la superficialidad también parece asegurada. ¿Es la literatura una de las tantas maneras de convertir lo que nos duele en un sedimento positivo? ¿o tal vez una de las formas de poner nuestro mundo en orden? Sobre este tema está muy bien el libro de Lola López Mondéjar que recomendamos, "El factor Munchausen", es un estudio muy interesante

Nuria Sierra dijo...

Yo sólo puedo escribir sobre lo que me duele cuando he dejado de sufrir por ello. Luego en mi caso, resuelvo el duelo en la vida y la literatura me sirve para darle el carpetazo definitivo.

Clara dijo...

No es una mala idea, Nuria, lo que tú dices implica pensar que la literatura, o al menos la escritura,tiene una función terapéutica, que nos sirve, entre otras cosas, para dejar atras lo que nos hace sufrir. Pero además tiene una función estética y de comunicación, ¿no?

Maria dijo...

Los momentos más altos de la literatura han tenido que ver con los momentos de crisis. Por ejemplo, David Copperfield, Historia de dos ciudades, etc. Serán tiempos duros, pero nos quedará el consuelo de una buena literatura...

cristina vazquez dijo...

Creo que por fin estoy registrada

Nuria Sierra dijo...

Sí, Clara, estoy de acuerdo con la función de comunicación: sacar los demonios y compartirlos con el resto, convertirlos en un lenguaje universal. Ufff, difícil!!

María dijo...

¿Viste , Cristina, què difìcil? Yo tardè un mes en lograrlo, pero aquì estoy.
Despuès de haber corregido y leìdo tu novela, creo que tienes mucho para decir sobre " Literatura y Crisis"...(en otros sentidos, pero es lo mismo..! Cariños!

evohe dijo...

de la noticia de Poli escribiendo a literatura y crisis... interesante deriva. Propongo algo más simple. De vuelta a las tres rosas amarillas, a dejarme aconsejar, a leer el temor del cielo de Fleur Jaeggy. A quien guste de Agota Kristof que no se pierda esta escritora suizo-italiana. Está en tusquets editores y cayó de un tirón, enganchada, hipnotizada por esas historias. ¡Gracias, Pereira, por tu recomendación!

Clara dijo...

No he leído a Fleur Jaeggy, pero creo que ese mismo libro me lo recomendó Eloy Tizón... Prometo buscarlo, pero antes tengo que desengancharme de Alice Munro, me falta leer "El amor de una mujer generosa". Digo, por ser un poco prudente, ¿tiene la misma intensidad que Agota Kristof? Si es así, tendré que tomarme unos días de descanso...

Rosa B dijo...

Mis momentos difíciles se suavizan con la escritura, como a tantos de vosotros, y es curioso, las cosas más dulces e irónicas me salen en esos instantes.
Me ha encantado lo del repentismo, yo también lo practico, constantemente, es un buen arma creativa... entre otras cosas ¿no os parece?
ROSA

Bertha Maria Diaz Olmos dijo...

Solo quiero comentar que las crisis nos ayudan a entender el camino que queremos seguir y que hasta ese momento lo percibíamos como algo imposible.
Dicen que la única forma de caminar hacia arriba es cuando has tocado fondo.

SOL