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4.9.09

Vuelven los cuentos y las sirenas

Pasado el verano, os volvemos a ofrecer nuestra selección de cuentos. El próximo es "La sirena", de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, el autor de El Gatopardo. Un año llevé fotocopias de este relato al taller porque es difícil de conseguir. Uno de los participantes decidió leerlo en un viaje en metro y desplegó los papeles, en los que no se veía ni el título ni el nombre del autor. Cuando estaba por bajar, guardó el texto. Entonces, el pasajero que tenía a su lado le suplicó: ¡por favor, dime de quién es, que me voy a quedar sin saber el final!
Por cierto, en su cuento Lampedusa comete un error garrafal, ¿lo encuentras?




28 comentarios:

Pies descalzos y Arena en los bolsillos dijo...

En verdad que éste es un cuento increíble. El autor trata y mezcla lo cotidiano y lo fantástico aportando al relato una visión realista y cotidiana que envuelve una historia mágica y fantástica. Llegas a entender al viejo profesor cuando hacia al final del relato nos enseña una etapa de su juventud dónde pudo ser inmortal al unirse a la sirena con la que vivió un romance.

En sí la idea de vivir un romance con una sirena, recordemos que una sirena es un ser fantástico, puede presentarse como inverosímil, pero cuando se descubre la historia del profesor en ningún momento se piensa que sea inventada e incluso el propio narrador hace esta apreciación cuando Corbera se dice a si mismo que “incluso el más escéptico habría advertido la verdad en las palabras del viejo”.

En mi opinión mezcla lo real y lo irreal y encima lo hace muy bien porque en verdad crees que vivió el romance con la Sirena, tanto que en su ultimo viaje desaparece en el mar cumpliendo así la promesa que hizo.

Cuando decías que Lampedusa había cometido un error garrafal me he quedado con la intriga… intriga porque no he descubierto por mi misma ningún error garrafal, amén que soy un poco lela a veces y me falta un montón por descubrir y ciertamente no veía nada de nada, pensé que tal vez era alguna descripción de las sirenas, luego que el marco temporal no cuadraba... pero ahí me quedé Clara…
Así que me he puesto a investigar, ya sé que quizás pienses en definirme como tramposa, pero el no saber ha podido conmigo y ha pervertido mi alma… jejeje y he encontrado una referencia en Internet que indica que “ése error garrafal” (que no descubriré por no revelar el misterio a los demás) se trata tal vez de un error cometido adrede por el propio autor en la última “navegación por el relato” ... así que imagino que te refieres a esa alusión, no sé...

En fin… me ha encantado Clara…

un abrazo enorme,
Anabel.

Clara dijo...

Hola, Anabel, está muy bien que investigues para encontrar el error del cuento, a ver si alguien lo encuentra. Elegí este cuento no porque me parezca el mejor de la literatura sino porque habla del gran amor por el mundo clásico de una manera contemporánea. Sí, los clásicos viven, y enamoran todavía. Y me encanta como está escrito, comienzas a leerlo y no lo puedes dejar...

Maria dijo...

Me gusta este cuento porque es una mezcla curiosa de literatura realista, con toda su retórica y método narrativo, y literatura fantástica. Está en un punto intermedio, donde el mundo de todos los días se detiene un instante y deja que se abra una puerta para que se vea "el prado donde pace el unicornio", según la famosa definición de Cortázar. Lo curioso es que el texto es bastante anterior a la obra de Cortázar... Un placer leerlo, la verdad.

Clara dijo...

sí, es un cuento anfibio,no solo porque su personaje lo es, sino porque lo es porque pertenece a dos géneros diferentes. También el personaje tiene una vida bastante anfibia... Y la misma sociedad que pinta, en cierta manera. Es un texto que, a pesar de su aparente ingenuidad, esconde planteos muy complejos.

alicia dijo...

Hermoso cuento. Gracias, Clara. No sé a qué error te refieres, pero me ha llamado la atención una cosa: ¿por qué el rector de la universidad de Coimbra escribe a un italiano -helenista, además- en francés?...

alicia dijo...

... por cierto que, en mi opinión, es el cuento del amor... Eterno.

Clara dijo...

Hola, Alicia, gracias por tus comentarios. En cuanto al uso del francés, piensa que en esa época el francés era como el inglés ahora, la lengua de comunicación en particular entre gente de la cultura. No, no es ese el error, piensa, piensa... Y sí, es un cuento precioso...

Nuria Sierra dijo...

Y es un cuento también de final de verano, del amor eterno que continúa más allá del agosto quemado. Qué bien contada la seducción de un espejismo!!
Confieso mi absoluta incompetencia para encontrar el "error" de Lampedusa, mi curiosidad enfermiza y mi vena investigadora googleliana...Jamás hubiera caido en ese detalle!

Clara dijo...

el error no es el tema del idioma sino otro, es curioso que lo cometa Lampedusa, justamente...A ver quién lo encuentra...

Isabel González dijo...

Como bien dices Clara, el relato es de los que te obligan a seguir leyendo. Está escrito de una forma elegante, culta y a la vez, actual. A mí, sobre todo, me ha parecido enormemente sensual (erizos que aluden a la disección de delicados órganos femeninos, pastores que se unen a sus cabras, etc.). Disculpad mi ordinariez, pero a veces me pregunto qué sucedería si en vez de erizos se hablara de gelatinosos pepinos que aludieran a proverbiales órganos masculinos; qué sucedería si las pastoras se lo montaran con sus perros ovejeros y si en vez del viejo profesor escupidor, se tratara de una vieja profesora escupidora con las uñas sucias. ¿No lo veríamos de forma diferente? ¿No nos provocaría hasta repugnancia? Llega a agotar y a contaminar esta permanente identificación de la mujer con la naturaleza, la juventud y la pureza. 'La otra mitad del cielo' como nos llamó hace nada Berlusconi.
'Pies descalzos' me ha animado a navegar por la red para buscar el error. Mis conocimientos geográficos son lamentables y de otra forma, jamás lo hubiera averiguado.
Gracias por el relato.

María dijo...

Pero seguimos sin descubrir cuál es el error que comete Lampedusa en este cuento...

María dijo...

Dicen que Lampedusa entró muerto en la gloria, porque le llegó muy tarde, ya muerto, la publicación de sus primeras obras. ¿Qué pensar de la literatura y la edad? ¿sólo se puede ser un gran escritor si se comienza joven o Lampedusa, entre otros, demuestra lo contrario?

Clara dijo...

Hola, Isabel, claro que la visión de género está en toda la literatura, qué duda cabe. Este cuento me encanta, entre muchas otras cosas, porque resuelve en dos líneas la aparición de la brutalidad política que atenta contra toda forma de cultura. En ese sentido sí que podríamos pensar en Lampedusa como un comentarista de la política italiana actual...

Alicia Ferrera dijo...

En mi opinión el cuento es muy bueno.
Creo que hay varios niveles en la historia. El amor, total y absoluto, ideal; la amistad , la diferencia generacional, la política.
De todas las facetas, la que brilla más es, evidentemente, la historia del profesor y la sirena. Lo más a mano sería un soliloquio, al modo que fuera, en el que el viejo nos fuera desvelando su vida y su carácter. Con la resolución de la historia nos quedaría la duda de su veracidad o su cordura. Pero Lampedusa opta por introducir un testigo imparcial, secundario necesario aunque esté en el primer plano de quien cuenta, y entonces complica la trama. El periodista nos alerta: ¡Cuidado! no es un suicidio, y para reafirmarlo nos sumerge en una historia insólita e inverosímil, que él mismo no pone en duda. ¿Por qué? Ah, tal vez sea por identidad siciliana, o mejor aún, por negación de identidad siciliana común, que los aproxima.
Este es uno de los elementos que más me ha interesado. El hecho de que Corbera no deje ningún resquicio para la interpretación de los hechos; él no duda de la veracidad del profesor y tampoco de que lo que haya contado sea verdad. Y eso es lo que nos traslada. Ha sido así y no le demos más vueltas.
Sin embargo, hay algo que me inquieta: el carácter del profesor. Es evidente que Lampedusa nos dice: a veces, la pasa más dura nos puede contar una historia. Bien, estamos de acuerdo. Pero creo que el profesor podría ser amargo, melancólico, distraído, pero ¿despectivo?. No. El profesor debería sentir conmiseración de los pobres e ignorantes mortales. Porque si no fuera así, cómo podría yo creerme que ese individuo que va camino de un amor inmortal y completo (aunque compartido con innumerables amantes), se entregará a él con ese equipaje de esputos despectivos. Podemos pensar que se deshará de ese envoltorio y volverá a ser el joven idealista de 24 años, pero entonces ¿quién es, en realidad, el profesor?.
Puedo darme algunas respuestas, pero no puedo negar el hecho de que compartir su historia, precisamente en ese momento, es de exquisita perfidia: Amiguito, nunca tendrás lo que yo he tenido, y ni lo sueñes; no está a tu alcance vivas lo que vivas. Ha inoculado en Corbera un veneno imposible de extraer.
En fin, me estoy pasando y da la sensación de que he mentido al manifestar que me ha gustado. Pero es que me ha gustado, a pesar de que luego surjan preguntas sobre el texto.
En relación con los errores.
La imagen de los erizos y el sexo femenino no me parece sexista, sino sexual sin más, pero sí se puede objetar que es inverosímil en un hombre que ha declarado no haber tenido jamás relación con mujeres. ¿Cómo hace la asociación, entonces?. Digamos que es un erudito y conoce de anatomía.
El segundo error es geográfico. El profesor viaja de Turín a Génova y de allí a Portugal ¿para qué va el barco hacia Nápoles? Hay dos razones por las que se puede explicar. En el año 1938 las cosas ya estaban muy calientes en Europa y el Eje ya funcionaba. Ignoro si entonces ya habría algún bloqueo en el Mediterráneo, sospecho que no, aunque se podría pensar que, por razones de seguridad, el barco no quisiera navegar cerca de las costas europeas. Otra razón podría ser que sencillamente mintió, y su objetivo era precisamente el sur de Italia.
La tercera objeción, ésta en mi opinión imperdonable, es hablar de nietzcheísmo fascista. ¡Justamente Nietzche! ¡fascista!?. NO, no, eso no.

Lo siento por el rollo...

María dijo...

Hola Alicia! Veo que has leìdo con pasiòn mi cuento predilecto de sirenas...Sì, el profesor es un personaje agridulce...Me gusta, sin embargo, la funciòn de corte que hace, en relaciòn a lo màgico, lo eròtico...
Hay ademàs otro error en el cuento!

Hasta luego...

Alicia Ferrera dijo...

Bueno. Esto ya es un desafío.

A ver si acierto con ésta, de índole cervantina.
Corbera hablando de su familia siciliana declara sentir sobre sí todo el peso del gatopardismo ancestral.
Sinceramente, ignoro la historia de la expresión, pero sospecho que es anterior a la novela del propio autor.
En todo caso, en 1938 la novela no existía; y al escribir el cuento, tampoco se había publicado (ya conocemos la historia).
Pero a mí me ha parecido una humorada, sin más.
¿Voy bien encaminada?

María dijo...

Hay algo màs sencilo, Alicia...Pero la bùsqueda del error, que le pediremeos a Clara que te aclare (valga la redundancia)te ha convertido en un lector atentìsimo de un gran cuento...ganancia para tì...

Alicia Ferrera dijo...

De eso nada, María. Estoy perdiendo la salud y el día libre que tengo en el trabajo.
Probemos con esto: Shakespeare. Se mezclan dos textos, la primera frase es de La Tempestad; la segunda es el comienzo del soneto 119.

María dijo...

Tambièn se me ocurre, al darle otro vistazo al final del cuento, que hay una antìtesis muy interesante entre historicidad (el final, la guerra, la pèrdida y envejecimiento de todo lo que transcurre històricamente, claramente aludido, ademàs), y lo mìtico, fuera del tiempo...es como si lo atemporal y mìtico vinieran a buscar al personaje al final..resulta conmovedor.

María dijo...

Alicia!!!!Tengo que buscar dos libros para seguirte el tren!!!!Pero lo harè, lo harè...la soluciòn, que pediremos a Clara, es simple...tus elucubraciones, menos simples, muy valiosas, me han llevado a leer esa maravilla que es el soneto 119 de Shakespeare!Clara, te sugiero que lo cuelguen , es espectacular!

Clara dijo...

Hola, Alicia, perdona que me meta en el debate que tienes con María. El error es tan sencillo que está, por darte una pista, a la vista. Permíteme que guarde un poco más el secreto, ahora comenzaremos los talleres presenciales en Madrid y quiero ver si alguien lo descubre. Tus comentarios me han abierto nuevos caminos de lectura, muy interesantes, la verdad, te felicito...

Alicia Ferrera dijo...

Te perdono, claro. Pero que conste que hoy dormiré enroscada, Ja!
Estoy segura de que es como la carta robada de Poe, y lo tenemos tan delante de las narices que pasa desapercibido.
Me llevo tu promesa de que, pasado un tiempo, nos desvelarás el error.

Clara dijo...

Por supuesto, no te preocupes, lo haré. Y, mientras tanto, dedícate a leer a Alice Munro, te la recomiendo...

Raul Brasca dijo...

Es pura literatura. Lo importante aquí es la calidad de la narración. La precisión de las observaciones y la destreza para superar transiciones crean una pasmosa sensación de verosimilitud. El relato fluye tan raudamente en que no reparamos que cada palabra es un acierto pleno que allana el camino. El personaje del profesor es memorable y el relato (no digo cuento para no entrar en cuestiones de género), magistral. Tan magistral que no importa para nada que el final sea previsible mucho antes de llegar a él.

María dijo...

De acuerdo, Raùl, el personaje del profesor es inolvidable...

carmen dijo...

Acabo de leerlo y siento que necesito volver sobre él una y otra vez para entender en profundidad todo lo que Lampedusa encierra en esos personajes tan diferentes, tan contradictorios y a la vez tan complementarios....en esa historia tan fantástica de la sirena, en la desaparición del profesor... El ambiente que recrea en cada momento, que te envuelve de un forma magistral y consigue dar credibilidad a lo más inverosímil, en definitiva, una delicia...He encontrado algunos errores aunque no son evidentes. Creo que el cuento te atrapa de tal manera que terminas creyéndotelo todo, incluidos los errores de bulto! más que un error de Lampedusa es un mérito increíble...¿no os parece?

Clara dijo...

Sí, el cuento es, con o sin errores, una pequeña maravilla.

Ø dijo...

Me llaman la atención dos cosas, Clara:

La primera es cómo se tiene sexo con una sirena.

La segunda es que, según el mito griego, las sirenas vuelan. Es en la mitología escandinava donde una mitad del cuerpo es pez; la otra, mujer (y La Ciura se especializa en mitos griegos).

No sé si son errores, frente a la excelencia del relato los llamaría "detalles".

Un beso