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27.9.09

La letra con sangre. Anne Perry en Pamplona

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Dice el refrán que la letra, con sangre, entra. Esto es bien cierto en el caso de la escritora Anne Perry (Inglaterra, 1938), que abrirá en Pamplona el Encuentro Internacional de Escritoras organizado por IPES Elkartea. Debo a Anne Perry, y a sus novelas de crímenes, horas de diversión y olvido de mis propios problemas. De hecho, unas navidades abandoné su lectura después de comprender que, como una adicta, me había metido en vena en una semana más de mil páginas de sus obras. Voy a tener la posibilidad de conocerla en Pamplona, ya que participaré en el encuentro, y me pregunto cómo será esta dama del crimen, acusada ella misma como criminal. Aunque ella lo desee, es difícil olvidar que Anne Perry, junto con su amiga Pauline Parker, asesinó a la madre de la segunda porque quería separarlas. Eran dos adolescentes y pasaron unos años en la cárcel. Sin duda estas circunstancias arraigaron en sus textos, y también en uno de sus personajes, William Monk, cuya característica principal es la de padecer amnesia. Y me pregunto: ¿hay que olvidar el pasado cuando se escribe, o conviene mojar en la propia sangre -o en la ajena- la pluma de la experiencia?

22.9.09

Alice Munro y la lectura como chute

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Cuando Javier Marías dio a la escritora canadiense título nobiliario en su Reino de Redonda sus escasos lectores teníamos que buscar sus libros bajo la tierra. Poco a poco, la calidad de su literatura va ganando el espacio que merece y se suceden las ediciones. A Alice Munro podemos situarla en su Canadá casi agrario de la misma manera que Flannery en el sur de los Estados Unidos o Carver en esos espacios aparentemente anodinos. Es, sin duda, una cuentista de gran calado. ¿Cómo hacernos con ese mundo apasionante y complejo? Creo que Alice Munro es una de esas autoras que conviene leer de una atacada porque de otra manera su lógica se nos escapa. No es una tarea sencilla, pero, ¿alguien pensó alguna vez que la buena literatura es superficial? Propongo comenzar con "Secreto a voces", uno de sus libros más difíciles, y de allí pasar a los más sencillos, que son, como casi siempre sucede, los más tardíos. Os invito a comentar cómo leéis, a pensar entre todos qué método de lectura nos resulta más eficaz. Y compartir las claves del universo de Alice Munro.



12.9.09

Hipólito Navarro y no todos los efectos de la crisis son negativos

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Últimamente, a mis amigos les gusta el repentismo. Así, de repente, anoche, cuando cenaba en un restaurante japonés, sonó mi móvil: era Hipólito Navarro quien, entre los gritos del restauran, me decía "estoy en Madrid, subiendo por Gran Vía, ¿nos vemos? ¿cómo hago para llegar?" Nos encontramos, pues, como corresponde, bajo el Oso y el Madroño, y en un bar, entre muchas otras cosas (Poli y yo solemos tener una conversación en catarata), me contó que está volviendo a escribir. ¿Cómo es eso? Y sí, me dijo, con la crisis salen menos "bolos" y empiezo a tener más tiempo libre. Los que admiramos a Poli como cuentista ya estábamos acostumbrados a su "preferiría no hacerlo", tan de Bartleby, pero a la vez descorazonador. Y pienso que no todo es malo en las crisis, tal vez esta obligada quietud ocasionada por el recorte de presupuestos nos regale, a los que nos dedicamos a este "oficio", ese don tan preciado como necesario: el tiempo.



4.9.09

Vuelven los cuentos y las sirenas

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Pasado el verano, os volvemos a ofrecer nuestra selección de cuentos. El próximo es "La sirena", de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, el autor de El Gatopardo. Un año llevé fotocopias de este relato al taller porque es difícil de conseguir. Uno de los participantes decidió leerlo en un viaje en metro y desplegó los papeles, en los que no se veía ni el título ni el nombre del autor. Cuando estaba por bajar, guardó el texto. Entonces, el pasajero que tenía a su lado le suplicó: ¡por favor, dime de quién es, que me voy a quedar sin saber el final!
Por cierto, en su cuento Lampedusa comete un error garrafal, ¿lo encuentras?




2.9.09

Mario Merlino y los talleres de escritura creativa

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Ha muerto Mario Merlino. Lo conocí cuando llegué. Como yo, estaba en Madrid a causa de la violencia del golpe militar en Argentina, como yo, era filólogo y, como yo, por fin, comenzaba a impartir talleres de escritura creativa. Fue a finales de los setenta, comienzos de los ochenta, cuando enseñar a escribir parecía un absurdo, cuando la mayoría de los escritores ironizaba sobre nuestro oficio y desconfiaba de algo que no fuera la musa. Nosotros no pensábamos así, y peleamos por nuestra idea, la llevamos adelante a veces con muchas dificultades. Con él me hice cargo de los primeros talleres de escritura que se dictaron, ya en los 80, en el Círculo de Bellas Artes y que, durante muchos años, impartimos juntos. Era un trabajo creativo, agradable y fácil puesto que llegábamos a acuerdos rápidos. También compartimos cursos en la Librería Mujeres de Madrid. Luego, el tiempo nos fue separando, yo seguí profundizando en la enseñanza, Mario se dedicó a la traducción y comenzó a publicar poesía, a organizar performances, se abrió a otros proyectos. Hoy supe que había muerto y, en la página que le dedica El País, no se menciona su actividad como profesor de talleres, como creador de una actividad que luego, con el tiempo, llegó a tener la difusión enorme que ahora tiene. Creo que es de justicia se lo recuerde como pionero. Se llame como se llame al oficio de enseñar a escribir, se organice en escuelas, talleres o grupos, en la universidad o fuera de ella, sin duda Mario Merlino estuvo en su origen y creó un espacio que entonces no existía en España.