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8.12.11

El libro de los viajes equivocados, según Jesús Ortega

"El libro de los viajes equivocados rebosa de inteligencia tanto como de emoción. Sus historias conmueven (los personajes son de verdad: sufren, desean, luchan, se equivocan, claman venganza, perdonan) y a la vez rezuman reflexión filosófica, moral, estética, política, metafísica. El libro de los viajes equivocados seduce y hace pensar. Es complejo y sencillo, y permite múltiples niveles de lectura. Plantea preguntas. Se trata de un libro de cuentos compuesto por coordinación, es decir, es un libro orgánico, "contaminado" de novela, pues todos los cuentos están vinculados entre sí, y para comprenderlos cabalmente hay que leerlos en el orden en que vienen en el libro. Hay personajes que aparecen en varios cuentos en diferentes épocas de su vida; hay imágenes y escenas repetidas, pero desde otros puntos de vista; problemas que se plantean en unos cuentos y se resuelven en otros. No se trata de meros juegos, no se trata de vacua literaturosis, sino de una estructura formal que recoge la visión holística del mundo en la que Clara Obligado cree; una visión no lineal, no pobremente racional, una espiral llena de analogías, donde schopenhuerianamente las casualidades devienen causalidades, donde lo micro contiene la imagen de lo macro. El azar, el tiempo, la muerte, la venganza, la culpa son algunos de sus temas. Todos los relatos me parecen magníficos, pero hay uno en particular que sobresale del resto: "El silencio". Trata de los trenes cargados de judíos rumbo a los campos de concentración. No podían faltar estos trenes en un libro de viajes equivocados. Se trata de un tema dificilísimo de abordar; porque ya ha sido tratado de manera insuperable por sus propios protagonistas, y porque literariamente está lleno de peligros. Pero Clara Obligado los esquiva. El silencio al que alude no es el que Adorno certificó para la poesía despés de Auschwitz, no es el silencio inefable de Paul Celan (la imposibilidad de hablar del horror), sino que se refiere a otro silencio, no por cotidiano y familiar menos siniestro: el silencio cómplice de los testigos, esa "buena gente" que aprendió a mirar para otro lado. La banalidad del mal. De ahí la creación magistral de un narrador testigo para el cuento: el guardagujas de la estación francesa por la que pasan los trenes de mercancías llenos de carne humana. "El silencio" es un grandísimo, un enorme cuento.
Jesús Ortega.*

*(El último libro de Jesús Ortega es "Calle Aristóteles", Cuadernos del Vigía, 2011)

15 comentarios:

Sebastián. dijo...

Qué buena crítica, Clara, te felicito...

Nuria Sierra dijo...

Creo que ha hecho una lectura magistral de "El silencio". Desde luego críticas así dejan sin palabras....

Carmen dijo...

Muy buena crítica. Clara, creo que has hecho un libro maravilloso. He disfrutado mucho con él. Ahora estoy con una segunda lectura.Coincido con Jesús Ortega, porque el cuento "Silencio" me gustó muchísimo, me pareció muy bello, la manera en que tratas el tema, es conmovedor.

Carmen Dorado

María dijo...

Muy buena crìtica, de un muy buen lector, evidentemente...

José Luis Lejárraga dijo...

Clara: Tras el silencio el anhelo de venganza trocado en la piedad más generosa ante el hombre que muere.¿Qué tiene el sueño que transforma los anhelos?. Final soberbio para un cuento con mujer sufriente al fondo. Es como un lienzo: un lecho, la Piedad y el moribundo.
Sigo disfrutando de tu talento y de tus personajes tan carnales, tan sufrientes como la vida misma.
¡Qué suerte!.
José Luis

Irene Sasa dijo...

Ya estoy deseando recibirlo!
Irene.

L.P dijo...

Creo que este libro puede ser un reto para el lector, después de la reseña de Jesús Ortega no me va a quedar otra que leerlo cuanto antes.
Por cierto, Calle Aristóteles me ha gustado mucho.

Abrazos
L;)

Clara dijo...

Sí, es un libro muy interesante, a mi también me gustó mucho.

Carmen dijo...

Clara, estoy leyendo tu libro y me parece fantástico, mis más sinceras felicitaciones... Estoy muy de acuerdo con la crítica de Jesús Ortega.

José Luis Lejárrega dijo...

Acabo de leer "agujeros negros" por segunda vez. Sigo impresionado: cambio de registro. Me pregunto cuántas veces habrás reescrito este relato circular en el que tal y como nos cuentas de Borges en el taller, nada es gratuito. Eliges un verso de las Soledades de Góngora Uno esperaría encontrar un soneto (uno probablemente anhela una vida que sea tal: versos endecasílabos con su rima perfecta, con su secuencia de cuartetos y tercetos: a la manera de Elsa con respecto a Fabián -"siempre había sabido que terminarían casándose"-, "cuando nos jubilemos, entonces iremos…" ), pero eliges una Silva que nos lleva por caminos de rima casi libre. En este relato poema encuentro los interrogantes que jalonan nuestra vida: otra vez tus personajes carnales frente al fin de las certezas infantiles de las que nos cuesta trabajo desprendernos, de por qué somos preferidos o denostados, elegidos o rechazados, de las casualidades que nos cambian la vida, de las expectativas de los padres y los hijos, de la incomunicación en la pareja.
Me gusta la circularidad del relato y esa confluencia de historias en el adimensional agujero negro. En la génesis de esos agujeros cuando en una estrella, la temperatura interna desciende, la gravitación se hace dueña de la situación. Al final leyendo a tus personajes uno tiene la certeza de que armamos nuestra existencia de estrella creyendo que nuestra luz es única y que podemos luchar contra el poder de esa fuerza que, queramos o no, nos acaba atrayendo hasta el colapso definitivo.

María dijo...

Muy bueno el comentario de José Luis, no había pillado el tema del poema de Góngora, gracias por aclararlos, se lee de otra manera si lo tomamos en cuenta...

Rosa Borreguero dijo...

Después de todo lo dicho y también dicho; sólo me queda darte las gracias por hacer que libros como el tuyo me permitan seguir creciendo.
Clara eres una mujer sabia.

Un inmenso abrazo.

ROSA

Carmen Valcarcel dijo...

Me han encantado, querida Clara, tus cuentos: soledad, deseos, azares, extravíos, pérdidas… Memorias y cicatrices (de ellas también sabe otro amigo, argentino, Néstor Ponce). Y la duda: ¿habremos acertado en el viaje? Y la constatación: sólo es nuestro aquello que perdimos (Borges, Los conjurados). Y el dolor: libro vivo y doloroso. Gracias por este regalo, compañera…

David Roas dijo...

Enhorabuena por El libro de los viajes equivocados... Excelente. Qué historias, qué control para ligarlas entre ellas. Me lo he pasado (y sufrido) maravillosamente. Ojalá se publicaran más libros de cuentos así. Mis preferidos: "El silencio" (brutal), "Agujeros negros" (por la maravilla del juego de historias ligadas) y "Frío" (menudo final).

Inmaculada Castellote dijo...

Querida Clara:
Hace tiempo que quería escribirte. Iba a decir lo de “no tengo palabras para expresar lo que he sentido al leer tu libro”, no es verdad, tengo tantas palabras que llenaría páginas. No te lo creerás pero lo he leído tres veces, está lleno de frases y palabras subrayadas. En fin, Maestra, que me has hecho sentir el vértigo espiral (qué pedante ¡no?) pero es verdad. He llorado, he sonreído, me enternecido con Albania, sobre todo Mirvei, como me hubiera gustado conocer a esa mujer, qué sabia, parece que le sobrara ternura, paciencia y comprensión para dar a todos. El frío, buenísimo cuento, donde Yuri huérfano de misterio se convierte en una bestia más. Lyuba, que bello nombre y que extraordinario personaje. Jan otro hilo conductor del libro, como Lyuba, o anillos ambos de la esperal, según se mire. Cada uno de estos cuentos me ha atrapado en su historia y he sido un personaje más, cuando se acababa el relato me costaba salir. Mi preferido, El silencio, ese viejito obsesionado con la mano, tan tristemente presente en su pasado de guardagujas, o con la mirada hermosa y callada… de aquella niña que en el momento más terrible no llora y que hace que le caiga una lágrima caliente al guardagujas, él que nunca ha llorado. En fin Clara, que estarás harta de correos como este y no te quiero cansar. Por último que lo que aconsejaba Maupasant cuando decía: Sea lo que sea lo que queramos decir, existe una sola palabra para expresarlo, un verbo para animarlo y un adjetivo para calificarlo. Por lo tanto, es preciso buscar hasta descubrir esa palabra, ese verbo y ese adjetivo, y no contentarse nunca, con algo aproximado, no recurrir jamás a supercherías, aunque sean afortunadas, a equilibrios lingüísticos para evitar la dificultad”. En este libro, para mí, es como si hubieras seguido el consejo del gran maestro renglón a renglón. Gracias. Muchas gracias.
Y ahora a lo práctico. En L’Escala, la librería de L’Alfás del Pí, se han vendido por lo menos 25 ejemplares de tu libro y Arturo el librero lo sigue recomendado. No es mucho, ya lo sé, pero este pueblo es pequeño y la mayoría de la gente (el 67%) son extranjeros. Lo bueno que tiene es que quien lo lee lo recomienda a otros lectores. Besos,
Inma