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27.10.09

El miedo breve

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Se dice que, en la noche de Halloween, la puerta que separa el mundo de los vivos del de los muertos se abre y los espíritus visitan sus antiguas casas. Para que no molesten, se debe poner una vela por cada difunto y, tal vez, al temblor de la llama, acurrucarse y leer cuentos de miedo. Es el estremecimiento estético, el placer del miedo, el que se disfruta porque estamos bajo techo, en nuestro sillón, y se conjura en cuanto se cierra el libro. Aunque nunca se sabe cuál será el lugar del fantasma para personificarse.

Cuento de horror

Juan José Arreola.

La mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.

   Cuéntanos qué libro o qué cuento te ha asustado más, con cuál has sentido ese maravilloso temblor que produce la literatura de  miedo. 


21.10.09

Tres sirenas, un concurso y una foto movida.

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Bueno, es lo que hay, la imagen está un poco movida, pero testifica que han sido entregados los premios a quienes adivinaron el enigma del cuento "La sirena", de Lampedusa. La foto se tomó anoche, en el taller. En este momento es mediodía y Nuria está comiendo su lata de sardinas con un buen vaso de vino blanco, Carmen comparte las perdices con trufas vaya uno a saber con quién y Chus lee con fervor la nueva edición de "El Gatopardo".  Enhorabuena a las tres.


18.10.09

Federico García Lorca y una tumba sin nombre

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En estos días, todos hemos leído diferentes versiones sobre qué sucederá con los restos de Federico García Lorca y la discusión, triste y macabra a la vez, me ha traído a la memoria los debates que se dieron en Argentina sobre un tema también penoso: el de los desaparecidos y su derecho a ser enterrados. Me resulta muy difícil pensar que el autor de "Poeta en Nueva York" no tenga ese derecho, increíble que algo que no se puede  negar a ningún ser humano sea motivo de debate. ¿Es más importante la sensibilidad de la familia que este derecho? ¿es la familia dueña del fusilado y puede negarle una lápida con su nombre?  ¿o es que interesa más olvidar que recordar? Y Federico, el poeta, ¿hubiera querido que ese olvido protegiera a sus verdugos de la verdad? ¿Hubiera deseado que los detalles de su muerte continuaran manteniéndose en secreto? Resulta difícil imaginarlo pidiendo silencio. A él, fusilado por hacer uso de la palabra. ¿Te gustaría opinar sobre este tema?

   

13.10.09

El enigma de la sirena al descubierto.

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Es curioso que Lampedusa haya elegido como personaje para su relato una sirena escandinava, o, en todo caso, algo muy diferente a las sirenas que tentaron con sus cantos a Odiseo. Estas no tenían cola de pez, sino que eran aladas. Aquí las vemos, en una crátera similar a la que aparece en el texto, cayendo sobre la nave. Claro, hemos de reconocer que no son tan atractivas como Ligea, con su bella cola de pez... Error o decisión del autor, lo cierto es que estas son las sirenas que estábamos buscando. Las encontraron Carmen, Nuria y Chus, del grupo del martes de 8 a 10, quienes se repartirán amistosamente el libro, la lata de sardinas y las perdices con trufas. Por cierto, en el premio estaba la clave: las sirenas de la Odisea son mucho más perdices que sardina.

Herta Müller y la búsqueda de libros difíciles.

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Si estás buscando algo de la nueva premio Nobel, la rumana Herta Müller, te recomiendo que acudas a la Librería Mujeres de Madrid, c/ San Cristóbal 17, a metros de la Plaza Mayor, Tfono 91-5217043. Allí puedes encontrar algo de ella, ya que no está en las librerías, y esto se debe a que el fondo de esta librería es una joya protegida para quien busque libros escritos por mujeres. Sólo algunos títulos de la autora han sido traducidos al castellano, entre los que están: 
  • En tierras bajas (Niederungen), (Siruela, 1990) 
  • El hombre es un gran faisán en el mundo (Der Mensch ist ein großer Fasan auf der Welt), (Siruela, 1992 y 2007)
  • La piel del zorro (Der Fuchs war damals schon der Jäger), (Plaza & Janés, 1996)
  • La bestia del corazón (Herztier), (Mondadori, 1997)
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    12.10.09

    Sirenas, perdices, sardinas: concurso literario sobre "La Sirena", de Lampedusa

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    Nadie acierta. De momento, nadie encuentra el error que comete Lampedusa en su cuento "La sirena". Se han detectado, sí, muchas pequeñas equivocaciones, algunas verdaderamente curiosas y fruto de lecturas muy atentas, pero ningún fallo garrafal. Por lo tanto, hemos decidido premiar a quien lo descubra con los siguientes objetos, aclarando que en ellos hay una pista para solucionar el enigma. 
    - Una lata de sardinas. 
    - Una lata de perdiz en salsa de trufas.
    - Un ejemplar de "El gatopardo", en su nueva traducción. 
    De todas maneras, el cuento, pese a sus errores, sigue siendo magnífico, lo que demuestra que verdad y verosimilitud no son, ni en la literatura ni en la vida, una y la misma cosa. 


    10.10.09

    Nuevas poetas emigrantes. Xènia Dyakonova

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    El nuevo perfil de España, con sus miles de emigrantes, va a provocar un vuelco literario. Lo que pienso en Pamplona, en el encuentro de Mujeres Creadoras, mientras escucho a una muchachita, la joven poeta rusa Xenia Dyakonova, quien lee con pasión eslava tanto sus propios poemas como los de poetas que ella misma ha traducido. Habla un castellano perfecto con acento catalán, vive en Barcelona desde los catorce años. Ahora tiene veinticuatro, y posee la grandilocuencia propia de su edad a la vez que una dosis de inteligencia que hace que ironice sobre sí misma. Sabe literatura, es evidente, y mucha, la lleva en la sangre. El ritmo de sus poemas es el de la métrica rusa, una música que parece haber viajado con ella para verterse en el castellano. No me extraña que Xenia hable de la traducción, del plagio, de las influencias rusas y de los vientos que la sacuden. Luego me cuenta que su padre, matemático, es feliz en Barcelona y que su madre, música, ha sufrido más con el cambio. Cuenta también que, sobre el piano de su casa en Moscú, se amontonaban las máquinas de escribir que arreglaba su abuelo. También dice: "de pequeña yo quería ser famosa". Y se ríe de sí misma. Luego salimos a cenar y pide pescado. Le sirven un rodaballo. Le digo "¿un rodaballo a la Günther Grass? Y contesta, en su perfecto castellano ¿qué es un rodaballo? Le he pedido a esta poeta de ida y vuelta, a esta maga del ritmo, dos de los textos que leyó: una traducción de Pasternak y un poema propio. Creo que deberíamos recordar su nombre y estar pendientes de lo que escriba.


    Borís Pasternak (1890-1960)

    Versión de José Mateo y Xenia Dyakonova

    Epílogo

    No fui yo la razón de tu melancolía,

    ni quien te hizo olvidar dónde estaba tu tierra:

    era el sol inflamado en las gotas de tinta,

    como en racimos polvorientos de grosella.

    Y la sangre de mis pensamientos y cartas

    se tornó cochinilla.

    Esta púrpura del corazón me es extraña;

    no fui yo la razón de tu melancolía.

    Fue la tarde que se hizo de polvo y, temblando,

    te besó; y jadeabas en ocre y en polen.

    Fue la umbría tomándote el pulso. Y tú al campo,

    desde el seto, tendías la cara encendida,

    que flotaba, en aceite sobre los portones

    salpicados de sombra, amapola y ceniza.

    Fue el verano incendiado en carteles, que en pozas,

    moteadas, igual que maletas al sol,

    sobre el pecho con lacre selló al sirgador

    y después hizo arder tus sombreros y ropas .

    Fue tu vista, aturdida entre tanta viveza,

    fue la furia del disco, que libre de yugo,

    corneando las tablas, tiraba la cerca.

    Fue Occidente en tu pelo que con un carbunclo

    se metía, zumbaba, expiraba... en minutos,

    esparciendo un color de tagete y frambuesa.

    No, yo no: fuiste tú; con tu propia belleza.



    Poema

    Xenia Dyakonova - Trad. del ruso de José Mateo

    Mis muebles tienen patas de gallina,
    mis vasos visten pelo de camello;
    y a mí me gusta así, por más que digan

    –y con razón– que estoy como un cencerro.

    Un misterioso sombrero de ala ancha

    ha aterrizado en la copa de un árbol

    de mi jardín: y cuanto más lo empapa

    la lluvia y lo golpea, él más alto,

    más alto crece. Un pájaro de fuego

    dormita junto al gato en una silla.

    Si no existiese lo rocambolesco

    del milagro, ¿no le susurraríais

    a vuestra alma: «Mejor que nos larguemos»?



    1.10.09

    Otoño: recomienzan los talleres de escritura en directo

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    Hoy es primero de octubre y ha llegado el momento de retomar los cursos del taller. Comenzamos, como siempre, con entusiasmo y muchos proyectos. Antes de Navidades nos visitará Javier Saez de Ibarra, ganador del Premio de Relatos convocado por Páginas de Espuma, charlaremos con él, comentaremos su poética, nos dará consejos para introducirnos en el mundo difícil de la edición. También hay que ir preparando las galas: en noviembre, gran fiesta gran: por fin sale a la luz "Por favor, sea breve/2" y tendremos una presentación de lujo, con una mesa integrada por muchos de los escritores más reconocidos, como Merino, Hipólito Navarro, Iwasaki, y un nutrido y brillante etc. Será, sin duda, una tarde de placer y buenas lecturas. Y, como la cosa va de nacimientos, llegará también, con su necesario festejo, el libro de los talleres "Jonás y las palabras difíciles", que ya puja por salir. ¿Qué más? Sí, la novela de Cristina López Barrio, que será publicada por Plaza y Janés, cuyo título todavía no conozco pero que, siendo de Cristina, será buenísimo.
    En medio de tanta actividad queda, como siempre, el placer de encontrarnos y de aprender juntos, de descubrir autores nuevos y de debatir la propia creación.
    Hasta la semana que viene, entonces. Os espero con el vino sobre la mesa.