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18.10.09

Federico García Lorca y una tumba sin nombre



En estos días, todos hemos leído diferentes versiones sobre qué sucederá con los restos de Federico García Lorca y la discusión, triste y macabra a la vez, me ha traído a la memoria los debates que se dieron en Argentina sobre un tema también penoso: el de los desaparecidos y su derecho a ser enterrados. Me resulta muy difícil pensar que el autor de "Poeta en Nueva York" no tenga ese derecho, increíble que algo que no se puede  negar a ningún ser humano sea motivo de debate. ¿Es más importante la sensibilidad de la familia que este derecho? ¿es la familia dueña del fusilado y puede negarle una lápida con su nombre?  ¿o es que interesa más olvidar que recordar? Y Federico, el poeta, ¿hubiera querido que ese olvido protegiera a sus verdugos de la verdad? ¿Hubiera deseado que los detalles de su muerte continuaran manteniéndose en secreto? Resulta difícil imaginarlo pidiendo silencio. A él, fusilado por hacer uso de la palabra. ¿Te gustaría opinar sobre este tema?

   

20 comentarios:

Sebastián dijo...

La historia de la recuperación de los restos de Lorca es absolutamente rocambolesca, no entiendo cómo alquien que ha perdido a un familiar en un asesinato con esas características no quiere darle una sepultura y una lápida. Más si es un personaje público, de la talla del poeta.

Carmen dijo...

Estoy de acuerdo con Sebastián, enterrar a los muertos no es un derecho, es un deber. ¿Cómo se puede dejar a alguien en una fosa común, cuando se podría darle una tumba con su nombre? Quien así actúa no se pone del lado de la verdad, sino del ocultamiento de la misma.

Irene dijo...

En el año 442 aC. Sófocles escribió una tragedia, Antígona, cuyo tema central es el derecho de una hermana de enterrar a su hermano en las debidas condiciones. Estábamos al comienzo de la democracia, y ya entonces se consideraba que los muertos tenían el derecho de ser enterrados, aunque hubieran sido traidores a su patria, como lo era el hermano de Antígona. Tantos años más tarde, estamos enfrascados en el mismo debate, pero en este caso muchas de las voces que se oyen piden, curiosamente, silencio. Evidentemente, en este país los vencedores de la guerra siguen imponiendo sus normas aún por delante de los más elementales derechos humanos. Lorca, en la antigua Gracia, hubiera tenido un entierro digno. ¿Es que hemos retrocedido?

evohe dijo...

Como hija de la derrota, me acostumbré a respetar todas las sensibilidades de los perdedores, la de los otros no tanto, la verdad. Soy una firme defensora de recuperar la memoria histórica, de hacer todo lo posible para que miles de personas que continúan en fosas anónimas sean rescatados por sus familiares, si quieren.
Yo no soy Antígona, ni quiero que me entierren cuando muera, prefiero la incineración o donar el cuerpo a la facultad de medicina. Una vez muerta, qué más me da. Pero no me gustan los cementerios, antes que mis cenizas vayan al mar, aunque contamine un poco, total...
Lo que reconozco, por encima de todo, es el DERECHO DE LOS FAMILIARES A ENCONTRAR a los suyos. Hace tres años, mi suegra encontró a su hermano en una fosa común, muerto como muchos por sus creencias republicanas y anarquistas (era de la columna de Durruti, aragonés). Y, por sus creencias y las de su familia,levantaron una placa en su honor, donde ella acude,siempre que puede, a poner flores, a mantener limpia la placa, fuera del cementerio, para que todo el que pase pueda saber de la ignominia. La familia de Lorca SABE dónde está Federico. Y el barranco es casi un santuario. Reconozco el derecho de los familiares de los fusilados con Lorca, entre ellos dos banderilleros, a encontrarlos y comprobar que están allí y, si quieren, llevarlos a un cementerio religioso o a uno civil, o a incinerar lo poquito que quede y tirarlo luego a la basura, o al mar, o alrededor de una bandera republicana o roja o del atleti.También reconozco el derecho de la familia de Lorca a que lo dejen allí. Lo que a mí me parece indignante es que después de tantos años, el Estado se inhiba en este proceso tan necesario para la normalidad democrática y, cuando hay un juez que se atreve a abanderar esto y a juzgar el régimen franquista de crímenes contra la humanidad, resulte que él es el encausado porque una banda de neonazis lo ha llevado a los tribunales.
¡Eso sí que me subleva! Perdonad la parrafada.
Carmen Peire

Alicia Ferrera dijo...

En mi opinión, la cuestión que se plantea aquí es: ¿a quién pertenece un muerto?. Yo creo que a quienes lo aman.
Se presupone que la familia es el vínculo natural por el amor, y son quienes embarderan la Justicia en su nombre. Pero parece que, en este caso, no es así. Y se produce esta aberración.
Yo no sé cómo hubiera querido descansar Lorca, pero estoy segura de que él, ni nadie, desea permanecer una fosa común, aun como muerto.
Entonces, tal vez, deberíamos decirle a la familia que el muerto es nuestro. Que es nuestro desde el primer escalofrío que nos recorrió el cuerpo como una línea de tinta, desde la primer lágrima que abrió surco en nuestras mejillas al final de un poema.
Es nuestro.

ELISABETH BERTRAN dijo...

uNA DE LAS SOBRINAS DE LORCA, CON LA QUE TUVE OCASION DE HABLAR HACE POCO, ME DIJO QUE ESTAN INTENTANDO EVITAR QUE LA BUSQUEDA DE LSO RESTOS DE SU TIÓ SE CONVIERTA EN UNA EMPRESA MACABRA, UNA BUSQUEDA INFRUCTUOSA, PUES NO ESTAN NADA SEGUROS DE QUE EN REALIDAD SE ENCUENTRE ALLI.ELLOS SON DE LA TEORIA DE DEJAR SUS RESTOS EN PAZ, ESTEN DONDE ESTEN Y DE DETENER UN POCO EL CIRCO MEDIATICO QUE SE ESTA ORGANIZANDO ALREDEDOR DEL TEMA... SIN DUDA ES POLEMICO, sOBRETODO POR TRATARSE DE UN PERSONAJE DE TAL RELEVANCIA... SIN EMBARGO YO TAMBIEN LES ENTIENDO...

Clara dijo...

Evidentemente es un tema difícil y tiene muchas aristas que deberían pensarse. Está el tema de la familia, es cierto. Heredar el apellido de García Lorca no es más que una casualidad, como todas las herencias, aunque con ello nos lleguen otras cosas. Con esa herencia en particular vienen tanto beneficios como hechos dolorosos, y no me parece que pueda verse un lado sin ver el otro. Es razonable que no quieran, en este caso, verse envueltos en un tema duro, pero, ¿es lo que deben hacer? Yo pensaría que, dentro de la herencia del poeta, está la responsabilidad de aclarar su muerte. No es agradable, es cierto, pero se lo deben. Fue una muerte secreta, sin juicio, en una noche solitaria, donde no sólo la identidad política estaba comprometida, sino también la identidad sexual. ¿No sería una buena devolución familiar permitir que se supiera lo que pasó, y a la luz del sol? ¿No sería, pienso, la única manera de subsanar tanta violencia? De hecho, es muy extraño que la familia de un desaparecido se niegue a que los hechos se aclaren, puesto que pocas cosas son capaces de acallar el dolor tanto como la claridad de los hechos. Es cierto, la familia de Lorca antepone su propio dolor a la verdad, su privacidad a la transparencia en los hechos. Parece menos preocupada por dar una tumba digna a quien se la negaron que que por su tranquilidad. Es comprensible, aunque no sé si está a la altura de la historia. Yo pienso que no es cierto que los restos estén en paz, mientras no sepamos qué pasó con Federico realmente, mientras no se le de una sepultura digna de cualquier ser humano, su muerte y su cuerpo seguirán en manos de quienes lo asesinaron.

elisabeth bertrán dijo...

Me parece interesante tu comentario, Clara, sin duda digno de reflexión.

Clara dijo...

Sí, Elisabeth, es un tema muy difícil. Lo hablaba con un amigo argentino, que se niega también a colaborar en el encuentro de su hermano desaparecido, y recuerdo que le dije, porque me salió del alma, que no era cierto que su hermano descansara en paz, que mientras no se supieran las circunstancias de su muerte seguía su memoria en manos de sus verdugos, que ellos se habían quedado no sólo con su vida, sino también con su muerte. La situación de García Lorca no me parece demasiado diferente de ésta. De hecho, pienso que tanto en el caso que te comento como en el de Lorca, si se sigue el espíritu de la persona asesinada, es evidente que ellos hubieran querido que su muerte y sus circunstancias no fueran silenciadas.

María dijo...

Cuèntenme què pasò...No lo leì en el dirio, y la discusiòn no me queda clara, aunque ya sabìa que habìa aparecido la tumba...¡de Garcìa Lorca, nada menos! ¿O hay dudas?

Clara dijo...

Se supone que Lorca está enterrado debajo de un árbol, en una fosa común con otros fusilados. El asunto es muy complejo, y puedes encontrar datos en la web, hay bastante información, pero el tema es que la familia de Lorca se niega a que se analicen los restos. Las razones son variadas, y sobre eso es que estamos debatiendo.

María dijo...

Sin dudas los que hemos leìdo a Lorca quisièramos poder visitar su tumba, donde descansara con honor....

elisabeth Bertrán dijo...

Ellos no creo que estén actuando de esta forma sólo para protegerse sino que de verdad piensan que todo esto que esta ocurriendo está vulnerando la figura de García Lorca.Además de no estar nada seguros que que se encuentre en esa fosa, creo que se ven afectados por la manera como se está haciendo. Quizas sea un tema de fondo y forma. Sienten que están siendo utilizados y que todo se ha convertido en un espectáculo mediático... Un asunto muy polémico, si.

Clara dijo...

Sí, es cierto lo que dice, y las subjetividades son eso, subjetivas, pero es mejor que haya un circo mediático (aunque la forma no sea deseable) a que nadie le importe la aparición de los restos de Lorca. El interés que despierta la noticia habla también del interés que despierta la figura del poeta y de lo importante que es para mucha gente que se le de una sepultura digna de un ser humano. Un tema complejo, la verdad, en el que la familia podrá estar, o no, a la altura de las circunstancias...

María Sainz dijo...

¿Qué es un circo mediático para la familia de Lorca? ¿Se refieren quizá a un excesivo número de medios de información interesados en saber cómo murió Lorca? ¿No es eso acaso un relejo del interés que despierta en mucha gente, como dice Clara? ¿Por qué se da por hecho que un tema así no va a ser tratado con respeto por los medios de comunicación?
Sean cuales fueran las circunstancias de la muerte del poeta hay que conocerlas, porque yo también creo que de lo contrario su muerte seguirá en manos de sus asesinos, y eso, francamente, me da bastante asco. Federico no se lo merece

Marioneta dijo...

Al igual que creo que la tumba debe analizarse, porque la familia de los dos banderilleros lo quiere, y son tan muertos como Lorca, también entiendo (que no comparto) la posición de la familia de Lorca.
Las órdenes que recibieron los que lo mataron fue "denle cera, mucha cera", y su supuesto asesino, Juan Luis Trescastros, se jactaba de haberle metido "dos tiros en el culo por maricón".
Creo sinceramente que si se confirma esa versión, y con lo que vende el morbo en los medios de comunicación, serían los detalles más truculentos los que se airearían, por lo que entiendo que a la familia no le entusiasme la idea.
Otra cosa es que yo personalmente crea que una muerte así rebaja al verdugo y no a la víctima.

elisabeth bertrán dijo...

Entiendo muy bien lo de querer recuperar la verdad y de querer enteneder la muerte de este personaje en particular así como también, como no, de tener la oportunidad de llevarle flores a su tumba; personalmente creo que es un rito bonito, y por algo se ha estado haciendo por generaciones y generaciones. Sin embargo también hay gente que no le da valor a estas cosas, agnósticos o por el contario, algo más espirituales que piensan que lo que hay allí son únicamente ... huesos. Quizás esto habría que considerarlo también. Incluso apartándonos un poco de este caso... o no. Todas estas consideraciones me hacen pensar que se nota la noche de Haloween en el aire.

Clara dijo...

El tema de la memoria es un tema importante en nuestra época. ¿Qué se hace con los muertos en los campos de concentración? ¿deben ser enterrados? ¿recordados? ¿y los de diversas dictaduras? ¿ué se hace con las víctimas en general? Todo esto creo que tiene que ver con cómo elaboramos lo que es vergonzoso o terrible. Si no aireamos el dolor en algún momento, si en una sociedad no se puede hablar de él, termina pudriendo el alma. El alma personal, y también la de la sociedad, que se educa en el silencio. Es cierto, para seguir viviendo, en algún momento hay que poder perdonar. Pero para perdonar hay que poder recordar, mostrar el dolor, ser compadecido de alguna manera, para luego elaborarlo. Si no se habla, si no se entierra, si no se juzga de alguna manera separando a la víctima de su verdugo, no podríamos perdonar jamás. No se puede hacer las paces sobre el silencio de las víctimas. Olvidar, en cambio, creo que es imposible, y además creo que está bien, porque quien recuerda es capaz de aprender de la experiencia. Por eso pienso que Lorca tiene que ser enterrado con dignidad, es parte de una reparación colectiva que se le debe al poeta, es parte de una palabra que falta decir.

Ricardo dijo...

Si no se identifica a Lorca, pero sí se identifica al resto de la gente que está enterrada en la misma fosa, Lorca quedaría en el lugar de un desaparecido. Por más que se quiera preservar la privacidad o se desconfíe de los medios y de la manipulación que puedan hacer de la noticia, creo que el poeta no merece ser tratado así. Y digo yo, ¿cuál es la instancia a la que le toca defender la memoria de una víctima asesinada?

Francisco dijo...

Ni siquiera se sabe si Lorca está enterrado ahí, ¿cómo puede ser que quede en ese limbo legal?